{"id":2158,"date":"2024-01-22T15:41:40","date_gmt":"2024-01-22T15:41:40","guid":{"rendered":"https:\/\/javives.es\/?p=2158"},"modified":"2024-01-22T15:42:45","modified_gmt":"2024-01-22T15:42:45","slug":"la-doble-perversion-del-clericalismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/javives.es\/?p=2158","title":{"rendered":"La doble perversi\u00f3n del clericalismo"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los ejes doctrinales que m\u00e1s han distinguido -y siguen distinguiendo- el pontificado del papa Francisco ha sido y es, no cabe duda, el de la <em>sinodalidad<\/em>.<\/p>\n<p>Pero la sinodalidad -y el propio papa lo ha denunciado repetidamente- tiene su gran enemigo en el <em>clericalismo<\/em> que, por su propia naturaleza, ha provocado, entre otros -que no es del caso profundizar ahora-, dos trascendentales perversiones en el seno de la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>La primera de ellas se ha producido precisamente dentro del propio clero -sacerdotes y obispos principalmente- quienes, en un notable n\u00famero, han entendido -y, en consecuencia, actuado- su <em>ministerio<\/em>, no como un <em>servicio<\/em> ejercido con talante humilde, como Cristo ense\u00f1\u00f3 y testimoni\u00f3 a sus ap\u00f3stoles y como el propio nombre de <em>ministro <\/em>-servidor- significa, sino con la actitud de quien goza de un estatus de superioridad, de se\u00f1or\u00edo y hasta de poder\u00edo.<\/p>\n<p>\u00bfCabe mayor perversi\u00f3n respecto a la ense\u00f1ado con el propio ejemplo y transmitido repetidamente por el Maestro (cf. Jn. 13,4-16 y Mt. 20 25-28)? Y una de las m\u00e1s tr\u00e1gicas y tristes consecuencias de esta perversi\u00f3n, que lleva a transformar el ser y hacer de los <em>ministros <\/em>en <em>se\u00f1ores<\/em>, es la de haber ido afianzando en la Iglesia misma la conciencia de que los ministros -por el mero hecho de serlo- son <em>personas sagradas<\/em>, silenciando as\u00ed el gran dogma expresado ya en las primeras p\u00e1ginas de la Biblia, que ense\u00f1a que todo hombre y mujer -y aun los no nacidos, aunque ya engendrados- son tambi\u00e9n personas sagradas, pues h<em>an sido creados a imagen y semejanza del propio Dios<\/em> (cf. Gn. 1, 27).<\/p>\n<p>Por desgracia, esta <em>perversi\u00f3n<\/em> que afecta a la identidad misma de los ministros ha tra\u00eddo consigo otra, igualmente nefasta y de negativas consecuencias para una Iglesia que quiere ser en verdad <em>pueblo o asamblea de Dio<\/em>s. Esta <em>perversi\u00f3n<\/em> ha afectado directamente al laicado con tanta m\u00e1s virulencia y fuerza, cuanto mayor ha sido el <em>clericalismo <\/em>de sus pretendidos ministros, y ha llegado a convertir a los \u201cfieles\u201d en meros <em>agentes pasivos<\/em>, que no s\u00f3lo se conforman, sino que incluso llegan a sentirse felices, con seguir las \u201csabias\u201d indicaciones de sus pastores, sin detenerse tan siquiera a considerar que tambi\u00e9n ellos est\u00e1n llamados a ser <em>agentes activos<\/em> en la com\u00fan tarea de colaborar cada d\u00eda en la construcci\u00f3n de la propia comunidad cristiana, ya que el Esp\u00edritu de Dios, \u00abse posa por igual -como le gustaba repetir a San Francisco de As\u00eds- sobre el rico y el pobre, sobre el letrado y el \u00a0iletrado\u00bb.<\/p>\n<p>Bien es cierto que, incluso en las \u00e9pocas en que el <em>clericalismo<\/em> se ha mostrado m\u00e1s fuerte, ha habido laicos que, comprometidos con su fe cristiana, han promovido importantes acciones en favor del mundo obrero, que contribuyeron muy positivamente -antes aun de la promulgaci\u00f3n de la \u201cRerum novarum\u201d- a lograr una<em> justicia social<\/em> comprometida con los valores del evangelio. Pero estos mismos laicos comprometidos se quedaron, dentro del mundo cat\u00f3lico, en el \u00e1mbito social, sin internarse con fuerza en ese otro \u00e1mbito que incluye propiamente la mutua y diaria construcci\u00f3n de la comunidad eclesial como tal, que continu\u00f3 siendo \u00abpatrimonio\u201d de los \u201ccuras\u201d, quienes, en su mayor\u00eda y durante mucho tiempo -demasiado, sin duda- fueron haciendo de su ministerio un \u201creducto se\u00f1orial\u201d, llegando incluso a \u201cadue\u00f1arse\u201d en la pr\u00e1ctica de los propios <em>sacramentos<\/em>. Algo que, por ejemplo, se ha podido apreciar con claridad y de modo especial en la <em>celebraci\u00f3n eucar\u00edstica<\/em>, de la que algunos sacerdotes se creen tan \u201cpropietarios\u201d que, a pesar de las ense\u00f1anzas del Vaticano II y del magisterio posterior, no permiten demasiadas \u201cintromisiones\u201d por parte de los fieles y, por supuesto, no llegan a considerar y valorar, ni por asomo, que la misma <em>consagraci\u00f3n del Cuerpo y la Sangre del Se\u00f1or <\/em>no es obra personal suya, sino fruto de la acci\u00f3n del Esp\u00edritu al que ellos, como ministros, invocan en comuni\u00f3n con la comunidad de los fieles que deben presidir en humildad y amor y con talante servicial.<\/p>\n<p>Por otra parte, los mismos fieles, habituados, por lo general, a depender de todo y para todo de la \u00faltima palabra del sacerdote, no se atreven a \u00abcaminar libres, bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu\u00bb sin contar con el asesoramiento -a veces infantilizante- de directores o acompa\u00f1antes que, en ocasiones, no tienen la suficiente formaci\u00f3n o, lo que ser\u00eda m\u00e1s tr\u00e1gico, no poseen la experiencia de una verdadera vida espiritual ni la sabidur\u00eda que de ella se deriva.<\/p>\n<p>\u00a1Ojal\u00e1 que en la medida que se vaya superando -\u00a1Dios me oiga! -el <em>clericalismo<\/em>, vayan encontrando los laicos su rol de agentes en la diaria y com\u00fan construcci\u00f3n de una verdadera comunidad cristiana!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>EPLA, 22 de enero de 2024<\/p>\n<p>P. Juan Antonio Vives Aguilella<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los ejes doctrinales que m\u00e1s han distinguido -y siguen distinguiendo- el pontificado del papa Francisco ha sido y es, no cabe duda, el de la sinodalidad. 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